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martes, 12 de marzo de 2013

Ubicación de la pantalla de la computadora para mejorar la postura


"La buena postura y el adecuado ambiente laboral contribuyen a la salud mental y física de los oficinistas, telemarketers y todos aquellos que tienen que estar durante muchas horas en sus escritorios" afirmó María Marta Montaner del área de Recursos Humanos de la empresa Bayton Capital Humano.

Dolores de cabeza, migrañas, dolores de espalda y de cintura, contracturas en la zona del cuello, tendinitis, o problemas de la visión, como el síndrome de ojos secos son las principales dolencias que sufren los oficinistas tras varias horas de trabajo frente a una computadora.

La mayoría de estos síntomas están relacionados con una mala práctica postural y una falta de prevención en algo tan sencillo como tener una buena silla, una adecuada iluminación, y mantener el teclado y la pantalla a una distancia correcta.

Aquí les acercamos parte de una serie de consejos que da la superintendencia de riesgos de trabajo de la nación para aquellos que trabajen con pantallas de visualización de datos.


  • Ajustar la silla y la pantalla de modo que se obtenga una  postura comfortable.
  • La distancia entre los ojos y la pantalla debe estar entre 40 y 70 cm.
  • Asegurar que la iluminación mínima del sector de trabajo oscilará entre 500 y 1000 lux.
  • Ajustar el brillo y contraste de la pantalla, para acomodarlos a la iluminación del local.
  • Asegurar que existe suficiente espacio debajo de la mesa para permitir el movimientos de las piernas.
  • Regular el respaldo de la silla de modo que se adapte a la parte inferior de la espalda.
  • Ajustar el teclado de modo que se obtenga una posición cómoda al teclear tratando de mantener la mano, muñeca y brazo en línea recta.
  • Ubicar el mouse de modo que se pueda alcanzar fácilmente y que se pueda utilizar con la muñeca recta.
  • Al utilizar el software, elegir unos caracteres de texto lo suficientemente grandes de modo que permitan una lectura fácil cuando se está sentado en una posición normal.

Elegir los colores de modo que sean confortables a la vista, evitando letras rojas sobre un fondo azul o viceversa.

Es importante cambiar la postura regularmente. Por ejemplo, es preferible realizar pausas de 10 minutos cada hora de trabajo continuo con la pantalla que realizar pausas de 20 minutos cada dos horas.

Fuente: LosRecursosHumanos.com

06 de junio de 2012

lunes, 11 de marzo de 2013

Cómo reconocer y prevenir el estrés

En la última parte del año, el cansancio pareciera acumularse más rápidamente y sumarse a ciertas preocupaciones "estacionales" tales como la finalización de los ciclos lectivos, la organización de las vacaciones, las fiestas y el vínculo con los familiares, y el habitual "balance" personal, entre otras cosas. Entonces, adquiere especial relevancia la cuestión del tiempo, en tanto que hay ciclos que finalizan y otros que se reinician, donde el estrés puede aparecer como respuesta ante la "frustración" por lo que no se pudo realizar. Por ello, es importante aprender a reconocer cómo lo afecta el estrés y desarrollar hábitos saludables para prevenir y evitarlo.

¿Qué es el estrés?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define al estrés como el "conjunto de reacciones fisiológicas que preparan el organismo para la acción". Ante una situación que se percibe como amenazante o de demanda incrementada, el cuerpo responde liberando adrenalina, lo que acelera la respiración y ritmo cardíaco, pudiendo aumentar la presión arterial.

El estrés es una respuesta natural y necesaria, pero si se vuelve constante (estrés crónico) puede desencadenar serios problemas de salud. A nivel psicológico, el estrés crónico está relacionado con los trastornos del estado de ánimo (ansiedad, depresión).

¿Cómo nos hace sentir?

El estrés no nos afecta a todos de la misma manera. Pero puede reconocérselo a través de ciertos signos físico y/o emocionales tales como depresión o ansiedad, dolores de cabeza, cuello, mandíbula y espalda, olvidos y falta de concentración, alteraciones en el ciclo menstrual, alteraciones del sueño, trastornos gastrointestinales, disminución de la libido, enojo, nerviosismo, palpitaciones y contracturas musculares. También puede motivar hábitos como fumar, beber, comer de más y abusar de drogas.

La época

Ciertos imperativos de la época hacen alusión a la efectividad, eficiencia y competitividad en los ámbitos en los que la persona se relaciona y vincula con otros. Muchas veces, se plantean ideales de desarrollo personal y profesional inalcanzables, principalmente en cuanto a los tiempos propuestos para su realización. Ante un entorno que exige por encima de lo que se puede afrontar de acuerdo a los recursos personales (exigencia externa), pueden aparecer sentimientos de desazón y disconformidad con lo logrado hasta el momento, así como presiones por todo aquello que "falta realizar" (exigencia interna), instaurando una dimensión de apremio y de un "querer hacer todo yo". Esto puede generar conductas tendientes a obtener satisfacciones inmediatas (por ejemplo, infinidad de encuentros sociales en los que se producen sobreingestas de alimentos y bebidas que acarrearán mayor cansancio, malestar y frustración).

¿Desafío o estrés laboral?

Cuando las exigencias laborales superan las capacidades, recursos o necesidades de quien trabaja, se produce el estrés laboral. El entorno empresarial puede propiciarlo aún más por ser un ámbito en el que se exige a diario ser más productivos, eficaces y cambiar e innovar para lograr una permanente adaptación.

Erróneamente, a veces se confunde el estrés con la idea de "desafío". Pero, mientras que el primero enferma, el desafío vigoriza psicológica y físicamente y motiva a aprender cosas nuevas, generando satisfacción y entusiasmo. No son sinónimos.

Cada persona tiene una resistencia diferente al estrés

Es de vital importancia tener en cuenta que la modalidad de afrontamiento al estrés varía en cada uno, según las características de su personalidad. No obstante, todos pueden generar pequeños hábitos tendientes a prevenir la aparición de los síntomas asociados al estrés.

Diez recomendaciones para prevenir o aliviar el estrés

1. Preste atención a los síntomas. En esta parte del año puede estar más expuesto a situaciones de estrés producto del cansancio y de las ideas asociadas a lo que ha podido hacer o no hasta el momento.

2. Identifique y reduzca sus factores de estrés. Muchas personas creen que la vida está llena de exigencias y de poco tiempo para cumplir con ellas, pero no ven que generalmente estas demandas han sido elegidas por ellos mismos. Sepa pedir ayuda cuando es necesario, ponga prioridades y dese tiempo para usted mismo.

3. Intente no culpabilizarse por aquellos proyectos que no ha podido concretar. Piense qué de aquellos proyectos o propuestas de desarrollo personal y profesional tienen que ver con sus intereses a futuro y evalúe las circunstancias que impidieron su concreción.

4. Medite sobre qué cosas sí ha logrado a lo largo del año. Es posible que se encuentre con logros que se han pasado por alto y no fueron reconocidos como tales, a pesar de que no hayan sido proyectados previamente.

5. Acuda a consulta médica o psicológica si detecta la presencia de síntomas o excesivas preocupaciones. Evite automedicarse. Recuerde que por más nimia que pueda considerarse su preocupación, lo que no es estresante para otra persona, sí puede serlo para usted.

6. Planifique sus actividades diarias de acuerdo a criterios realistas. Incluya tiempo para el ocio y el ejercicio físico (los ejercicios aeróbicos liberan endorfinas). Realice actividades placenteras, que lo conecten con lo que le gusta hacer y el bienestar.

7. Descanse adecuadamente y evite el consumo excesivo de comidas, tabaco y alcohol (puede parecer que éstos reducen el estrés, pero en realidad lo aumentan). Asista a aquellas reuniones en las que considere que efectivamente podrán producirse encuentros gratos.

8. Hágase valer, permítase decir "no" a los demás. No siempre hay que cumplir con las expectativas o demandas de otras personas. Recuerde que ser firme permite interactuar respetando las propias necesidades y creencias, y las de los otros.

9. Revise sus percepciones de amenaza. No todo lo nuevo, impredecible o incontrolable en su vida tiene por qué ser considerado una amenaza. Muchos sucesos son simplemente transitorios, e incluso, con el tiempo, pueden volverse poco importantes para usted.

10. Considere el inicio de un nuevo ciclo como una oportunidad para identificar cuáles son sus proyectos. Evalúe de manera criteriosa los recursos con los que cuenta o contará, evitando proponerse de antemano metas difíciles de alcanzar.

Inst. Martina Alonso, Operadora en Salud.

Lic. María Valentina Ronzano, Psicóloga.

Programas de Salud. Dirección Médica. Swiss Medical Medicina Privada.

¿Qué es el Síndrome de la Vida ocupada?

El ritmo vertiginoso de la vida laboral del siglo XXI ha impulsado nuevas formas de desarrollo profesional y liderazgo, pero también ha sido causa de nuevas enfermedades y síndromes relacionados con el estrés que afectan a una población cada vez más joven.

La nueva cara de estos padecimientos podría ser el Síndrome de la Vida Ocupada, que se refiere a un conjunto de síntomas como estrés y falta de memoria, y que se caracteriza por afectar a jóvenes profesionistas.

¿Olvidaste las llaves de tu casa? ¿Perdiste tus lentes? ¿Ya no recuerdas la letra de la canción que te sabías de memoria? Todo esto podría ser resultado de vivir el día a día pegado a una agenda, dependiente del reloj y siempre con el smartphone a la mano.

Especialistas escoceses del CPS Research acuñaron el término "Busy Lifestyle Syndrome" para referirse a los problemas de concentración que padecen muchos jóvenes profesionistas que viven bombardeados por un constante flujo de información proveniente de internet, televisión y radio, que tienen trabajos de gran estrés y una situación hogareña tensionante.

Básicamente, entre más estímulos y presiones externas encontramos, es más probable que olvidemos cosas. De hecho, el cerebro se ha hecho mucho más selectivo sobre las cosas que compromete o no a la memoria.

Según los expertos, la desmemoria, un proceso normal del envejecimiento del cerebro, parece estar afectando a gente cada vez más joven como resultado de una atención hiperfragmentada.

Los especialistas remarcaron no estar hablando de casos graves de olvido que pueden ser indicativos de trastornos y demencia real, sino de personas que siempre tienen dificultad para recordar cosas básicas como nombres o caras y cuyos descuidos ya afectan el desarrollo de sus vidas diarias.

Este síndrome, que va de la mano de otros padecimientos laborales como el Burn Out, podría significar que cada vez somos más distraidos porque el cerebro tiene dificultades para lidiar con los flujos de información modernos.

CPS Research ya anunció que continuarán las investigaciones para identificar si bajas dosis de químicos como la memantina - droga que sirve para tratar el Alzheimer - pueden ayudar a disminuir la desmemoria y aumentar la concentración.

El sitio Entre Mujeres recomienda las siguientes acciones diarias para evitar "sobrecargar" al cerebro de información.


  •  No pretender hacer más de lo que se puede hacer en un día. Haz una lista de prioridades y reorganiza tu agenda.
  • Ten espacios de "nada" donde puedas escuchar un poco de música o hacer meditación, es decir, realmente desconectar tu cerebro.
  • Cuida tu descanso: no olvides tener una rutina fija de sueño de al menos siete horas.
  • En el trabajo lo que es del trabajo y en casa lo que es de casa. Trata de evitar que se mezclen los problemas de ambos aspectos de tu vida.
  • Desconéctate: apaga tu celular, cierra el mail, desconecta la computadora para reducir los niveles de estrés.
  • Haz ejercicio para liberar la tensión acumulada.
  • No te aísles: no dejes que el trabajo te quite tiempo con tu familia y amigos. Muchas veces dejamos lo importante para atender lo urgente.

Fuente: AltoNivel.com.mx

07 de junio de 2012

Pilares para sentirse mejor


Por Tamara Di Tella

Muchas personas me escriben preguntándome cómo hacer para vivir bien, en armonía con uno mismo, joven, delgado, sano y lindo. Todo junto. Bueno, les diré que no hay que obsesionarse con este tema, pero que sí es lógico y hasta deseable que se ocupen del tema. Lo que yo siempre digo es que hay que empezar de jóvenes. Cosa que nadie hace, por supuesto. A los veinticinco años, nadie se da cuenta que debe comenzar a cuidar su cuerpo y su mente.

Es solamente después de los cincuenta y cinco años que nos acordamos que tenemos un cuerpo, una mente, un espíritu y que para mantenerlos bien hay que cuidarlos. Es natural que así sea: el paso del tiempo se nota a medida que nos vamos poniendo viejos y no antes, cuando estamos creciendo. Y cuando nos queremos dar cuenta, ya ha pasado mucho tiempo.

Para mí, uno de los pilares fundamentales para verse y sentirse bien es la actividad física. Parece mentira, pero es raro que una persona se sienta y se vea mal si hace actividad física. Y cuanto más puede, mejor es. No digo extenuante, sino lo más posible dentro de los parámetros de lo que su cuerpo da, que entre paréntesis, da mucho más de lo que uno imagina. 

Pero, ¿y si no tenemos dinero para pagar una actividad física? Bueno, siempre quedan opciones que son excelentes y gratas. Tomemos caminar, por ejemplo. ¿Se puede concebir algo mejor que caminar? Nada más natural, más eficiente, más revigorizante y energizante del cuerpo y del espíritu que caminar ágilmente. 

También correr es excelente, y no es tan difícil ni tampoco puede hacer daño como se dice por ahí, ya que nuestro propio cuerpo nos indica cuándo parar. Seamos realistas, no vamos a correr para las olimpíadas, simplemente vamos a trotar despacio, así que raramente nos podemos lastimar. De todas maneras, siempre es mejor consultar con un médico deportólogo antes de comenzar.

La clave, yo creo, es curarnos antes de enfermarnos, o sea, antes de los 50 años, que es cuando comienzan los síntomas del envejecimiento. Consultando con especialistas en el tema, llegué a la conclusión de que hay 4 pilares básicos a tener en cuenta: el primero es la actividad física de la que ya hablamos.

El segundo es la nutrición, comer sano cuidando de no subir mucho mas de las 1.800 calorías diarias, con una ingesta de agua de por lo menos 2 litros por día; e incluyendo todos los alimentos de la pirámide alimentaria: cereales, frutas y verduras, pescados y carnes magras deben combinarse con lácteos.

La tercera es cambiar aquellos hábitos que nos hacen mal, como fumar, tomar demasiado alcohol, dormir poco y exigirse demasiado. El estrés es uno de los principales factores que va avejentando nuestro cuerpo y deteriorándolo sin que nos demos cuenta. El estrés está íntimamente relacionado con los pensamientos negativos por lo que debemos empezar a hacer una dieta mental para que no nos deje caer en patrones depresivos y terroristas.

Y el cuarto es tomar diariamente vitamina C, Omega 3 y zinc.


Las mujeres y cómo cuidar el corazón



Con la sorprendente y trágica muerte de Romina Yan, se abre la polémica, los comentarios, opiniones en referencia a la mujer y las enfermedades cardíacas.

Un tema cotidiano que no llega a concientizar a gran parte de las mujeres en el mundo, ayudado en algunas oportunidades por síntomas inespecíficos cardíacos y en otras con características típicas (dolores de pecho, sudoración, mareos, etc) agregado que algunos profesionales con poca experiencia subestiman y no son estudiadas con exámenes de rutina y de cardiología.

Se sabe que el mundo ha cambiado en los últimos años y que hace 20 o 30 años atrás la incidencia de la enfermedad cardíaca en especial la coronaria era propia del hombre llegando a decir que la incidencia era 4:1, 3:1 a favor del sexo masculino, hoy se sabe que cada vez estas cifras se acortan, acompañado del ritmo de vida acelerado con que se vive, la alimentación no adecuada (comidas rápidas, con alto contenido graso), el stress no controlado (aumenta catecolaminas, frecuencia cardíaca,  presión arterial, etc), los factores psicológicos que muchas pacientes presentan como la depresión (factor de riesgo coronario), las presiones externas e internas, las obligaciones laborales agregadas a las familiares, etc.

El Ministerio de Salud de la Nación difundió que en el año 2008 se produjeron 886 muertes súbitas en mujeres menores de 44 años, la mitad en Capital Federal y el resto en Provincia.

Las causas cardíacas más frecuentes en menores de 35 años son: Miocardiopatía Hipertrófica, Anomalía de las Arterias Coronarias, Displasia Arritmogénica del Ventrículo derecho, en mayores de 35 años lo más frecuente es la Enfermedad Coronaria y hay un 30 % de causas cardíacas que no se detectan, como las enfermedades canaliculares (alteraciones de los canales iónicos, éstas detectables por ADN).

Como causas extracardíacas son aneurisma cerebral, traumatismo de cráneo, golpe de calor, asma, medicamentos, etc.

Pero la causa más frecuente en la muerte súbita se manifiesta por las Arritmias como la Taquicardia ventricular, Fibrilación Ventricular, etc. Estudios realizados sobre mujeres que muestra en EE.UU. que el 40 % de las muertes y otros autores refieren entre el 50 % y 60 % se deben a causas cardiovasculares (cardíacas y cerebrales).

Hay distintas estadísticas que muestran la incidencia de muerte súbita, se dice de 3 cada 100.000 habitantes otros 1 caso cada 100.000 deportistas, esto es distinto según el país.

También en el Congreso XXXIII de Cardiología se expuso que 1 de cada 10 mujeres consideraban importante la enfermedad cardíaca, seguida del cáncer de mama, y stress.

Dentro de factores de riesgo cardiovascular podemos nombrar, el sedentarismo, la obesidad o sobrepeso, la diabetes, la hipertensión arterial, la dislipemia, la historia familiar de muerte temprana o enfermedad cardíaca, el tabaquismo, éste último en un trabajo publicado en el año 2003 en la Revista Circulation decía que aquellas mujeres que fumaban más de 25 cigarrillos tenían cuatro veces más riesgo cardíaco.

Los síntomas suelen ser en algunas oportunidades, como se nombró, subestimados por los mismos pacientes y no consultan con un médico, ejemplo es si presentan dolor en la boca del estómago (epigastrio) lo interpretan como digestivo, pero si tiene algún factor de riesgo y es mayor de 35 años debería consultar.

A tener en cuenta es el Dolor de Pecho con características opresivas, Sudoración, Lipotimia, Mareos, Falta de aires, Taquicardia, etc., ante la presencia de éstos se debe consultar con un médico.

La Asociación Americana del corazón sugiere:

* Pacientes mayores de 65 años en EE.UU. deben consilturar si deben tomar aspirina.

* Todas las edades deben realizar 30 minutos de ejercicio aeróbico por día y si necesitan bajar de peso es de 60 a 90 minutos por día de ejercicio (controlado).

* Alimentación con bajo tenor de grasa saturada, más ingesta de frutas, verduras, cereales, lácteos descremados, pescado dos veces por semana.

Al comenzar la primavera las mujeres y muchos hombres empiezan a preparar su cuerpo para el verano, bajando de peso, aumentando la masa muscular (anabólicos, etc) y los gimnasios se empiezan a llenar.

En la ciudad de Buenos Aires, se pide que el Director del gimnasio sea profesor de Educación Física, que esté siempre presente, haya un botiquín cercano, que estén preparados para realizar Maniobras de Reanimación Cardíaca, que tengan los alumnos el Apto Médico, caso contrario no pueden entrenar y tener un Servicio de Emergencia, en la Prov. de Buenos Aires se está implementando en muchos gimnasios.

En mayores de 30 años se debe agregar la Prueba de Esfuerzo (ergometría) y/o Ecocardiograma. Estudios una vez al año.

Como conclusión, las mujeres deben tener presente que pueden sufrir una enfermedad cardíaca, más aún si presentan algún factor de riesgo y no deben olvidarse del control médico.

Lo siempre aconsejable es realizar actividad física ya que mejora la calidad de vida y como básico es realizar 30 minutos de actividad física diaria como caminar, nadar, bicicleta, y no tomar suplemento o comprimidos para bajar de peso.

Fuente: http://www.diariosalud.net
9 de octubre de 2010

Podemos ayudar a un amigo o familiar con depresión, ¿pero cómo hacerlo?


Aunque no lo parezca, la depresión es una enfermedad tan real, severa e invalidante como la cardiopatía o una neumonía. Pero es también una enfermedad muy tratable.

Algunos consejos del Dr. Cormillot:

  • Pase tiempo con la persona si él o ella lo necesita o lo desea.

  • Evite hablar solamente de la depresión y de sus síntomas. Hable de otras personas, del tiempo, de deportes o de las noticias. Si la persona deprimida quiere hablar de su depresión, déjela. Si usted difiere con su punto de vista, dígaselo. Si la discusión se dificulta demasiado o persiste, cambie de tema.

  • Pídale a la persona deprimida que ayude con las tareas que están dentro de sus capacidades. Pero no espere que haga tanto como lo que podía hacer cuando estaba sana.

  • Acompáñela/o a hacer ejercicios sencillos, como caminar, por ejemplo.

  • Deje a la persona deprimida estar sola si lo desea. Sólo debe insistir en que no esté solo/a si existen tendencias suicidas.

  • Si usted cree que la persona puede intentar suicidarse, o si ella declara que lo hará, pregúntele acerca de ello en detalle, inquiriendo acerca de sus sentimientos, planes, y un acceso a un medio para el suicidio. Si usted siente que hay un riesgo, contacte al terapeuta de la persona y quédese con ella.

  • No responda a la irritabilidad con mal genio o discusiones. La irritabilidad forma parte de la depresión y cede mejor con una réplica breve por su parte.

  • Siga con su propia vida. Estará en mejores condiciones para ayudar si permanece física y emocionalmente saludable. Tómese tiempo para salir y hacer las cosas que usted necesita y disfruta.

  • Converse con otros que puedan ayudarlo: amigos, familia, un religioso, un terapeuta. Así como las personas deprimidas necesitan hablar de sus sentimientos, las familias necesitan hablar de los problemas de vivir con alguien que está deprimido. Muchas personas encuentran apoyo en grupos de autoayuda.

  • Esté preparado para contratiempos. Habrá días buenos y días malos en la recuperación de la depresión, así como los hay en la recuperación de cualquier otra enfermedad grave.



27 de junio de 2010



Los beneficios de la pausa para el café


Un equipo de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) asegura que la oportunidad de tomar un descanso durante la jornada laboral ayuda a mejorar la vitalidad y a que los problemas en el trabajo no afecten tanto a la vida familiar, según los resultados de un estudio publicado en la revista 'Journal of Vocational Behavior'.

Según explica la autora de este estudio, la investigadora Ana Sanz, la falta de recuperación genera espirales negativas para el bienestar y, de hecho, la presión laboral diaria favorece un mayor conflicto entre el trabajo y la familia, así como mayor sensación de agotamiento.

Dado que las variables relacionadas con el estrés y el bienestar pueden fluctuar de un día a otro, los autores del estudio diseñaron un diario en el que los trabajadores, procedentes de diversos ámbitos profesionales, contestaban a una serie de preguntas durante toda una semana laboral, tres veces al día (antes de ir a trabajar, al salir de trabajar, y antes de acostarse).

De este modo, comprobaron que la oportunidad de tomar un descanso durante la jornada laboral ayuda a que exista una relación positiva entre la vida laboral y familiar, además de aumentar la vitalidad.

Igualmente, explica Ana Sanz, se ha demostrado cómo la expresión de emociones juega un papel importante en nuestra vida diaria. En concreto, parece existir un patrón diferencial en función del contenido de la expresión emocional (negativo o positivo), así como del lugar en el que se expresa dicha emoción (el ámbito laboral o el personal).

Así, poder expresar emociones positivas, ya sea en el trabajo o con los amigos o familiares, ayuda a establecer una buena conexión entre estos dos ámbitos, y hace sentir a las personas con "mayor energía al acabar el día". Sin embargo, expresar emociones negativas al salir de trabajar, hace que la persona se sienta más agotada.

Este estudio revela por tanto una serie de implicaciones de carácter práctico ya que, por una parte, en línea con investigaciones previas, parece claro que la presión laboral genera mayores problemas de salud en los trabajadores. En este sentido, "los descansos durante la jornada laboral son un modo de recuperarse de las presiones, reponiendo fuerzas para continuar el día".

"Buscar un hueco para el humor y para olvidarnos de los 'debería', son algunas de las claves para enfrentarnos a las responsabilidades diarias", explica esta autora en un comunicado.

Fuente: www.diariosalud.net

28 de mayo de 2010

¿Podemos reducir el estrés?


El estrés es la respuesta del organismo a estímulos percibidos como amenazantes. Cuando una persona tiene que enfrentar más cosas de las que está acostumbrada, si el ritmo de vida es muy acelerado, si son muchas las demandas diarias o si la rutina cambia bruscamente, el cuerpo tiende a reaccionar como si estuviera en peligro y produce hormonas que aceleran el funcionamiento cardíaco y el ritmo respiratorio. Esta defensa corpórea es normal y hasta útil, porque motiva reacciones rápidas frente a determinadas necesidades, aumenta la disposición al trabajo intenso y estimula la búsqueda de soluciones ante situaciones difíciles. Sin embargo, si se presenta con demasiada frecuencia, o en estado permanente, puede debilitar la salud y provocar afecciones físicas y psicológicas. Te contamos algunos puntos importantes para tener en cuenta.

¿Cómo sé si estoy estresado?

Los síntomas inmediatos son el estado de alerta, la respiración acelerada y el aumento de la presión arterial, el ritmo cardíaco y la adrenalina. En altos niveles, el estrés podría debilitar el sistema inmunológico y dejar el cuerpo a merced de posibles virus y bacterias. El estado anímico y temperamental también puede variar, reflejándose en grados de tensión o de depresión. Algunos signos del estrés para prestar atención:

• Dolores de cabeza o de espalda
• Contracturas
• Malestar estomacal
• Manos frías y sudorosas
• Dificultades para dormir
• Fatiga
• Falta de concentración
• Irritabilidad, incluyendo cambio del temperamento

Llevar una alimentación saludable y practicar ejercicio regularmente son buenas y efectivas opciones para reducir los síntomas del estrés. 

¿Qué hacer para prevenirlo?


El estrés no se manifiesta de la misma manera en todas las personas. Como muchas veces es consecuencia de factores emocionales, el carácter y la personalidad de cada uno hacen que se lo viva de distintos modos. Además, no se puede escapar permanentemente de las situaciones que lo generan. De todas maneras, la forma en que vivimos puede mejorar si buscamos un equilibro y tratamos de sobrellevarlo, teniendo en cuenta algunos tips:

• Organizar mejor el tiempo. Con planificación de horarios y de las tareas prioritarias, se pueden hacer más cosas con menos estrés.
• Cuidar la vida personal. Disfrutar los momentos de descanso, olvidarse de las obligaciones laborales fuera de la oficina y no llevar trabajo a casa ayudan a mantener un ritmo equilibrado.
• Adelantar tareas la noche anterior. Dejar listas la mesa del desayuno y las viandas, separar la ropa o los elementos que utilizaremos durante el día pueden aliviar el apuro de las mañanas.
• Ser selectivo. Aprender a decir “¡No!” a proyectos extra, actividades sociales e invitaciones para los que no se tiene tiempo o energía.
• Expresarse. Decir lo que se piensa de manera firme y diplomática. Hablar sobre problemas alivia las tensiones internas.
• Cuidar la salud. Dormir y comer bien, no fumar y limitar el consumo de alcohol.
• Hacer actividad física. El ejercicio ayuda a quemar una hormona tóxica generada por el estrés. Además, la endorfina producida eleva el estado emocional y facilita la relajación del cuerpo y de la mente.

¿Qué hacer frente a un cuadro de estrés?


• Meditar o reflexionar. Tan sólo unos 20 minutos de reflexión en tranquilidad pueden aliviar el estrés crónico, así como aumentar la tolerancia a él. Usar este tiempo para escuchar música, relajarse y pensar en cosas agradables.
• Cambiar el ritmo. Si la semana laboral es lenta y rutinaria, que en el fin de semana haya acción y tiempo para la espontaneidad. Si estuvo sobrecargada de entregas urgentes, buscar paz y tranquilidad en los días libres.
• Tener un hobby. Un buen modo de descansar de las preocupaciones es realizar algo que resulte placentero, como pintar, cuidar el jardín, bailar, leer, cocinar, etc.
• Relajar el cuerpo. Masajes y ejercicios relajantes alivian los puntos de tensión, liberan endorfina, calman la ansiedad, estimulan la circulación sanguínea y contribuyen a un sueño más profundo.
En resumen, aunque el estrés sea una defensa natural del organismo común a la mayoría de las personas, es importante estar atentos a las señales que nos da el cuerpo cuando necesita reponer energía o descansar. Muchas veces es difícil bajar el ritmo, ya sea por necesidades laborales o por la gran cantidad de responsabilidades diarias. Pero, de todas formas, es bueno saber que siempre existen pequeños cambios que podemos hacer en nuestra rutina para mejorar nuestro bienestar y disminuir el nivel de estrés. Lo importante es ser concientes de lo que el cuerpo nos dice y tomar, aunque sea, pequeñas decisiones para sentirnos bien cada día. 

Fuente:Revista Nutrición, Salud y Bienestar, Nestlé

15 de marzo de 2010

Ergonomía - Consejos para trabajar con computadoras


¿Sabías que se estima que algunos profesionales ejecutan a diario frente al ordenador entre 12.000 y 33.000 movimientos de cabeza y ojos, de 4.000 a 17.000 reacciones de las pupilas y unas 30.000 pulsaciones del teclado?

Leyendo esto no es de extrañar que quienes trabajen con computadoras se quejen de un sinfín de molestias relacionadas con la vista, cervicales, muñecas o, incluso, estrés o irritabilidad.

Estos problemas no son considerados una enfermedad profesional. Y, normalmente, son sólo transitorios. Sin embargo, es bien sabido que son causa de un gran porcentaje de baja laboral y de reducción en el rendimiento.

Son trastornos derivados de trabajar con el ordenador, pero no motivados por él. Es decir, el ordenador no suele causar estos problemas; el origen de los mismos se encuentra en un abuso o un mal uso del aparato.

Desde el punto de vista informático, la ergonomía es la ciencia que estudia la acomodación del ordenador a las capacidades y condiciones de quienes lo usan. Y, en general, las empresas de informática la tienen en cuenta en sus productos. Esta conclusión se extrae del proyecto MABER, promovido por el Consejo Superior de Informática.

Prevenir estos problemas es muy sencillo. Basta con seguir unas simples recomendaciones al alcance de cualquiera.

MONITORES

Existe cierta discrepancia entre los expertos sobre si los trastornos oculares derivados de trabajar con ordenadores son sólo transitorios o se pueden convertir en patológicos.

Para la oftalmóloga Rosa Langa, del hospital La Paz de Madrid, "no está demostrado que la pantalla lesione". Sin embargo, Silvia Gismera, psicóloga clínica y directora del Centro de Aplicaciones Psicológicas, opina que "no está tan claro que ciertos problemas sean sólo transitorios. Si existen miopías causadas por la lectura, también puede haberlas causadas por el ordenador".


Lo que sí está demostrado es que, al trabajar con pantallas de forma prolongada y habitual, algunas deficiencias oculares sin importancia se pueden convertir en lesiones más o menos graves. Por ello, la primera recomendación a la hora de trabajar con ordenadores es someterse a una revisión oftalmológica.

Algunas veces se llega a la consulta del especialista con un trastorno de visión que se atribuye al uso del ordenador, cuando lo que en realidad ocurre es que existía un problema de base sin tratar que se manifiesta tras muchas horas frente a la pantalla.

En cualquier caso, para evitar síntomas como escozor, parpadeo, visión borrosa, fatiga visual, etcétera, ahí van algunas recomendaciones.

Características:

  •  Sus colores han de ser claros y mates. Así se evitan reflejos.

  •  Los caracteres tienen que estar bien definidos, con un buen nivel de contraste con respecto al fondo, de tamaño suficiente y con un espacio adecuado entre los renglones.

  •  Esto facilita la legibilidad. Es preferible trabajar con estas características y modificarlas, si se desea, en el momento de la impresión.

  •  La imagen de la pantalla ha de ser estable, sin destellos, reflejos, centelleos o reverberaciones. Un estudio de la Universidad de Santiago ha puesto de manifiesto que el nivel de luminancia de los monitores de rayos catódicos es inestable durante los primeros 20 minutos tras el encendido. Parece aconsejable un precalentamiento de la pantalla para evitar una posible fatiga visual producida por estas variaciones.

  •  Orientable a voluntad. Con el fin de acomodarlo a las posturas que se adopten y para optimizar los ángulos de visión, así como para evitar reflejos.

  •  Regulable en cuanto a brillo y contraste. Para adaptarlos a las condiciones del entorno. Además, los mandos, interruptores y botones deben ser fácilmente accesibles, con el fin de que permitan una sencilla manipulación.


Consejos para usarlo:

  •  Trabaje con monitores que lleven un tratamiento antirreflejo o incorporen un filtro especial. El cristal de los monitores refleja la luz que le llega. Estos destellos son molestos para el ojo, porque reducen la legibilidad y obligan a una constante acomodación de la visión. Hay que tener un especial cuidado en que el filtro no oscurezca demasiado el monitor.

  •  Procure que la pantalla esté siempre limpia. Las huellas y demás suciedades también provocan reflejos. La radiación que emiten algunas pantallas es mínima y no supone ningún peligro. Sin embargo, los campos electroestáticos atraen el polvo, lo que puede afectar a las vías respiratorias e irritar los ojos. Esto puede evitarse con un grado adecuado de humedad en el ambiente, o con un filtro provisto de un cable de conexión a masa.

  •  Si sufre algún problema en la visión, es mejor utilizar una gafa especialmente destinada al uso del ordenador. Consulte al oftalmólogo. Las gafas de sol reducen la capacidad de lectura.

  •  Trabaje con texto negro sobre fondo blanco. Se debe procurar no abusar de los colores.

  •  Sitúe la pantalla a una distancia entre 50 y 60 centímetros. Nunca a menos de 40 centímetros.

  •  La parte superior de la pantalla debe estar a una altura similar a la de los ojos, o ligeramente más baja. El monitor se sitúa así en la zona óptima de visión, comprendida entre los cinco y los 35 grados por debajo de la horizontal visual, y desde la cual se contempla todo sin ningún esfuerzo. De esta forma, la vista no se resiente y se evitan posturas lesivas.

  •  También es conveniente usar un atril para los documentos. Colocándolo a una distancia equivalente a la pantalla y a su misma altura. De esta forma no se baja y se sube constantemente la cabeza para mirar y se reduce la fatiga visual.


Ubicación:

La pantalla ha de colocarse perpendicular a las ventanas. Nunca enfrente o de espaldas a ellas. En el primer caso, al levantar la vista, se pueden producir deslumbramientos. En el segundo, los reflejos de la luz natural sobre el cristal son inevitables.

Pausas y ejercicios:

Descansos de cinco minutos cada hora. Durante estas breves pausas hay que recrear la vista mirando escenas lejanas.

Ejercicios oculares. Se puede simplemente cerrar los ojos con la ayuda de las palmas de las manos, pero sin presionar. Otro muy efectivo es, sentarse correctamente y mirar al frente. Después, sin mover la cabeza, desviar la mirada todo lo posible hacia la izquierda y luego a la derecha.

TECLADO Y RATÓN

De nada sirve contar con un equipo ergonómicamente preparado, si luego trabajamos sobre una mesa en la que no nos caben las piernas, o nos sentamos en una silla sin respaldo.

Las malas posturas representan, en general, el 75% de las lesiones: dolores de espalda, molestias cervicales, lumbalgias... El mobiliario del puesto de trabajo es, pues, fundamental para no dañar nuestra salud.


La mesa. Una buena mesa de trabajo debe tener:

  •  Una superficie de color claro y mate.
  •  Estabilidad. Que soporte el peso del equipo y de cualquier persona que se apoye sobre alguno de sus bordes.

  •  Dimensiones suficientes. Para permitir una colocación flexible de todo el material de trabajo. Se recomiendan unas medidas mínimas de 120 x 90 centímetros.

  •  Altura regulable. Esta condición no es imprescindible. En su defecto,la silla sí debe tenerla, o se debe usar un reposapies para aquellos que lo precisen. Si es regulable, la altura debe poder oscilar entre los 65 y 75 centímetros. Si no lo es, 75 centímetros es una buena medida.

  •  Espacio interior suficiente. Para evitar que las rodillas choquen o que no se puedan estirar un poco las piernas. 60 centímetros de ancho y 65-70 centímetros de profundidad son las medidas más aconsejables.


La silla. Es recomendable que sea:

  •  Estable. Frente a las cuatro patas convencionales, son mejores las sillas con cinco apoyos y de ruedas antideslizantes, que eviten desplazamientos involuntarios. Éstas permiten mayor libertad de movimiento, evitando, a la vez, algunas posturas forzadas.

  •  Graduable en cuanto a altura. Los pies han de apoyarse en el suelo. En caso de personas bajas o niños es aconsejable utilizar un reposapies que, además, evita la comprensión de la circulación en los muslos.

  •  Respaldo regulable en altura, profundidad e inclinación. Con la forma de una S suave, cóncavo a nivel torácico y convexo a nivel lumbar, para que se adapte a la estructura de la espalda.

  •  Los reposabrazos no son imprescindibles. De tenerlos, su altura no debe obstaculizar la movilidad.

  •  La base del asiento ha de ser flexible pero firme. Con una distancia suficiente entre el borde del asiento y la cara posterior de la rodilla, para facilitar la circulación sanguínea.

  •  Los controles de ajuste deben ser accesibles desde la posición habitual de trabajo, sin que requieran demasiado esfuerzo para accionarlos.

  •   Es preferible una tapicería rugosa, que contribuya a mantener la postura escogida. Mejor si es transpirable.

Es mejor hacer pausas cortas y frecuentes que pocas y prolongadas. En cualquier caso, no conviene pasar más de una hora sin moverse.

Ciertos ejercicios que mejoran la circulación se pueden hacer mientras se trabaja. Con los pies juntos, levantar primero los talones y luego las puntas, o mover en círculos los hombros delante y atrás, son algunos de ellos.

Rosa Infante.

Fuente: Estrucplan On line.

10 de febrero de 2009.



Cuando el cuerpo habla


El colon irritable suele aparecer ante situaciones de estrés o angustia. Y puede hacer la vida invivible.

A pesar de su reputación, no es el corazón el órgano que expresa nuestros sentimientos: es el aparato digestivo. Cuando alguien no nos gusta decimos: "No lo trago". Si estamos angustiados, ponemos la mano en la boca del estómago. ¿Por qué? La función del aparato digestivo es absorber los alimentos, transformar la comida en energía y distribuirla a todo el organismo. Y es extremadamente sensible a las emociones. Según datos de la Fundación Internacional del Colón Irritable (con sede en los Estados Unidos), esta dolencia invisible afecta al 20 por ciento de la población (de ellos, dos tercios son mujeres), y es la segunda causa de ausentismo laboral después del resfrío común.

Ojos que no ven

"Todo lo oculto, lo desconocido, encierra siempre un misterio inquietante y amenazador. En la oscuridad, el vuelo de una pluma de almohada puede adquirir la forma de un monstruo y el sonido de un viejo mueble de madera quizá despierte las más poderosas fantasías en nuestra mente. En la claridad del día, las cosas pueden verse como realmente son", explica Silvia Bernstein de Gutman, jefa del departamento de psicología de Gedyt (Gastroenterología Diagnóstica y Terapéutica) en su libro Usted puede dejar de sufrir. "Cuando hablamos del cuerpo, la claridad la trae el conocimiento, saber qué te está pasando y por qué", dice Bernstein. ¿Qué es el colon irritable? "Es un disturbio de la función intestinal caracterizado por la presencia de síntomas como malestar abdominal, dolor, espasmos, flatulencia excesiva, náuseas y cambios en el ritmo evacuatorio. Pacientes con colon irritable son aquellos que tienen dolor abdominal de forma recurrente al menos tres días por mes, durante al menos tres meses.

El síndrome del colon irritable (CI) o intestino irritable (SII), no se detecta en radiografías ni otros estudios; es una alteración funcional, no hay ningún órgano afectado, pero el dolor y los inconvenientes están allí, tan reales que pueden llegar a trastornar la vida de quien lo padece. En el terreno emocional, los síntomas se acompañan de intensa ansiedad, cansancio, fatiga, irritación, falta de concentración, depresión. ¿Cómo lidiar con semejante abanico de males?

Con esto sí, con esto no

"Es probable que un alimento que hoy cause trastornos a una persona, mañana pueda ser tolerado perfectamente -dice Bernstein-, por eso no es aconsejable una dieta muy estricta y sí ir probando cuáles son los alimentos que se toleran." Aconseja evitar la cafeína, el alcohol y los edulcorantes artificiales que contengan sorbitol. También disminuir la ingesta de derivados lácteos en caso de existir intolerancia a la lactosa, e ingerir alimentos en pequeñas cantidades a lo largo del día, en vez de dos comidas abundantes. "Hay que enfocar el tratamiento desde un punto de vista que integre lo médico-nutricional-corporal y psicológico", expresa.

David Slavsky, psicoterapeuta y psiquiatra, explica que poseemos un sistema biológico de alarma frente a posibles amenazas. "Esto no está mal -dice-; el problema es cuando el peligro pasa a ser más fantaseado que real y el sistema nervioso simpático (que se activa en los estados de alerta) se pone "paranoico" y funciona "en piloto automático". Esto ocurre tanto en el síndrome de colon irritable como en los trastornos de ansiedad, ataques de pánico y fobias. La reacción defensiva de alarma opera "por las dudas", haciendo sufrir a priori a quien lo padece. Se sobredimensiona el riesgo que acecha y la supuesta indefensión."

Según la psicóloga Cristina Sfoggia, "es una compleja red de circunstancias la que dispara los síntomas de colon irritable. Experiencias de la infancia tales como abandonos, o situaciones traumáticas del orden del abuso sexual, físico o emocional, pueden ser un factor importante".

"En el intestino tenemos un segundo cerebro llamado sistema nervioso entérico, que está en estrecha interrelación con nuestro sistema nervioso central", acota Bernstein. "La ciencia aún está buscando develar mejor los orígenes del sufrimiento y entender su terapéutica. Hasta que se avance en estos rumbos, la capacidad de actuar sobre nuestra psiquis y el manejo del estrés de cada día son nuestros mejores aliados en la búsqueda de una mejor calidad de vida".

Fuente: Revista Viva

20 de enero de 2009