lunes, 11 de marzo de 2013

¿Podemos reducir el estrés?


El estrés es la respuesta del organismo a estímulos percibidos como amenazantes. Cuando una persona tiene que enfrentar más cosas de las que está acostumbrada, si el ritmo de vida es muy acelerado, si son muchas las demandas diarias o si la rutina cambia bruscamente, el cuerpo tiende a reaccionar como si estuviera en peligro y produce hormonas que aceleran el funcionamiento cardíaco y el ritmo respiratorio. Esta defensa corpórea es normal y hasta útil, porque motiva reacciones rápidas frente a determinadas necesidades, aumenta la disposición al trabajo intenso y estimula la búsqueda de soluciones ante situaciones difíciles. Sin embargo, si se presenta con demasiada frecuencia, o en estado permanente, puede debilitar la salud y provocar afecciones físicas y psicológicas. Te contamos algunos puntos importantes para tener en cuenta.

¿Cómo sé si estoy estresado?

Los síntomas inmediatos son el estado de alerta, la respiración acelerada y el aumento de la presión arterial, el ritmo cardíaco y la adrenalina. En altos niveles, el estrés podría debilitar el sistema inmunológico y dejar el cuerpo a merced de posibles virus y bacterias. El estado anímico y temperamental también puede variar, reflejándose en grados de tensión o de depresión. Algunos signos del estrés para prestar atención:

• Dolores de cabeza o de espalda
• Contracturas
• Malestar estomacal
• Manos frías y sudorosas
• Dificultades para dormir
• Fatiga
• Falta de concentración
• Irritabilidad, incluyendo cambio del temperamento

Llevar una alimentación saludable y practicar ejercicio regularmente son buenas y efectivas opciones para reducir los síntomas del estrés. 

¿Qué hacer para prevenirlo?


El estrés no se manifiesta de la misma manera en todas las personas. Como muchas veces es consecuencia de factores emocionales, el carácter y la personalidad de cada uno hacen que se lo viva de distintos modos. Además, no se puede escapar permanentemente de las situaciones que lo generan. De todas maneras, la forma en que vivimos puede mejorar si buscamos un equilibro y tratamos de sobrellevarlo, teniendo en cuenta algunos tips:

• Organizar mejor el tiempo. Con planificación de horarios y de las tareas prioritarias, se pueden hacer más cosas con menos estrés.
• Cuidar la vida personal. Disfrutar los momentos de descanso, olvidarse de las obligaciones laborales fuera de la oficina y no llevar trabajo a casa ayudan a mantener un ritmo equilibrado.
• Adelantar tareas la noche anterior. Dejar listas la mesa del desayuno y las viandas, separar la ropa o los elementos que utilizaremos durante el día pueden aliviar el apuro de las mañanas.
• Ser selectivo. Aprender a decir “¡No!” a proyectos extra, actividades sociales e invitaciones para los que no se tiene tiempo o energía.
• Expresarse. Decir lo que se piensa de manera firme y diplomática. Hablar sobre problemas alivia las tensiones internas.
• Cuidar la salud. Dormir y comer bien, no fumar y limitar el consumo de alcohol.
• Hacer actividad física. El ejercicio ayuda a quemar una hormona tóxica generada por el estrés. Además, la endorfina producida eleva el estado emocional y facilita la relajación del cuerpo y de la mente.

¿Qué hacer frente a un cuadro de estrés?


• Meditar o reflexionar. Tan sólo unos 20 minutos de reflexión en tranquilidad pueden aliviar el estrés crónico, así como aumentar la tolerancia a él. Usar este tiempo para escuchar música, relajarse y pensar en cosas agradables.
• Cambiar el ritmo. Si la semana laboral es lenta y rutinaria, que en el fin de semana haya acción y tiempo para la espontaneidad. Si estuvo sobrecargada de entregas urgentes, buscar paz y tranquilidad en los días libres.
• Tener un hobby. Un buen modo de descansar de las preocupaciones es realizar algo que resulte placentero, como pintar, cuidar el jardín, bailar, leer, cocinar, etc.
• Relajar el cuerpo. Masajes y ejercicios relajantes alivian los puntos de tensión, liberan endorfina, calman la ansiedad, estimulan la circulación sanguínea y contribuyen a un sueño más profundo.
En resumen, aunque el estrés sea una defensa natural del organismo común a la mayoría de las personas, es importante estar atentos a las señales que nos da el cuerpo cuando necesita reponer energía o descansar. Muchas veces es difícil bajar el ritmo, ya sea por necesidades laborales o por la gran cantidad de responsabilidades diarias. Pero, de todas formas, es bueno saber que siempre existen pequeños cambios que podemos hacer en nuestra rutina para mejorar nuestro bienestar y disminuir el nivel de estrés. Lo importante es ser concientes de lo que el cuerpo nos dice y tomar, aunque sea, pequeñas decisiones para sentirnos bien cada día. 

Fuente:Revista Nutrición, Salud y Bienestar, Nestlé

15 de marzo de 2010

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